Es algo muy nuestro, en nuestro país criticar es un deporte nacional al igual que puede serlo ser seleccionador de fútbol o político de sofá; además con la era de la desinformación global hoy todos somos dietistas y asesores deportivos.

Últimamente no veo más que personas preguntando en grupos de facebook (sobretodo de dietas) cosas del estilo:

«a mi vecina del quinto le han puesto esta dieta en una consulta del barrio, ¿qué opinan ustedes? ¿debo advertirla?»

Pensamos que no hacemos ningún mal y deseamos ayudar ¿verdad?, hoy quiero explicarte por qué no debes criticar el entrenamiento y la dieta de los demás.

criticar entrenamiento y dieta

¿Para qué queremos criticar?

Lo primero que debes pensar es cuál es el objetivo de nuestra crítica, ¿queremos ayudar? ¿queremos derrotar? ¿queremos conseguir un cambio?.

Criticar para ayudar

Le digo a esa persona alto y claro que está cometiendo un pecado capital, que irá al infierno metabólico y que terminará rodando cuesta abajo sin esfuerzo, con la idea de transmitir todos mis conocimientos e iluminarlo… no funciona.

Criticar para conseguir un cambio

Queremos que esa persona entrene de manera diferente o deje de hacer esa actividad por esta otra porque es «mucho más mejor» y se convertirá en una máquina del fitness imbatible… no funciona.

Criticar para hacer daño

Puede darse la casualidad de que la otra persona no nos guste mucho, y que se la soltemos a lo somardas para echarnos unas risas con nuestros amigos luego contando la batalla; es una de las maneras más pobres y tristes de demostrar nuestras inseguridades ¿no crees?.

Razón nº 1:

Si tienes algún objetivo con la crítica lo más probable es que no funcione.

¿Qué ocurre cuando criticamos?

Lo más normal es que al lanzar el dardo criticón contra nuestro pobrecito amigo éste automáticamente de la voz de alarma, y se defienda auto-reafirmándose con más intensidad que antes y ponga una coraza mental que le evite sentirse herido en un futuro.

Por si no ha quedado claro: ya la hemos liado.

Si por casualidad nuestra crítica iba medio bien encaminada hemos tirado por tierra cualquier oportunidad de verdaderamente ayudar a nadie.

Razón nº 2:

Evitamos que esa persona pueda cambiar sus hábitos y pueda recibir ayuda en un futuro próximo.

Las recomendaciones generales no sirven

Sabemos al dedillo las recomendaciones generales sobre hábitos de vida saludable, genial, pero debemos saber que el trabajo de un entrenador o de un dietista-nutricionista no es dictar esas hábitos al cliente de turno, precisamente porque esa persona ya sabe qué es lo que hace medio bien y qué es lo que hace medio mal.

Lo más importante a la hora de prescribir ejercicio o dieta a una persona es asegurarse de que ese plan de acción se puede seguir y se puede cumplir, con el objetivo de seguir progresando, por lo que el camino de cada persona es válido solo para esa persona en ese contexto en concreto, de lugar, tiempo y circunstancias.

«Pero fíjate tu, si ese dietista le ha puesto 4 galletas maría en el desayuno, ¡lo que hay que ver! ¡ese dietista no tiene ni idea!

«pues anda que va listo Antonio, le han mandado 4 máquinas y 40 minutos de cinta a diario para perder peso, ¡si eso está más anticuado que el dormir tumbado!, verás dentro de un mes verás»

Lo más gracioso es cuando en esas situaciones (inventadas), se consiguen progresos, ¿por qué?

¿es posible que comerse 4 galletas maría en lugar de medio paquete sea un paso adelante para alguien?

¿es posible que una persona solo pueda hacer 4 ejercicios en casa y caminar porque es lo único que le gusta a DÍA DE HOY?

Consejos para que consigamos cambios en los demás

Si queremos generar cambio y creemos que nuestro deseo es razonable y merece ser tomado en cuenta trataremos de ser:

  • Positivos, formula tus peticiones de modo que ensalces los valores positivos de lo que pretendes conseguir, en lugar de centrarte en lo negativo que quieres eliminar.
  • Listos eligiendo el momento adecuado, al contrario de lo que solemos hacer, los momentos alegres serán más propicios que las disputas a la hora de conseguir cambios en las conductas.
  • Astutos eligiendo el entorno adecuado, igual vas caminando por el centro comercial, que está a rebosar y pretendes hablar algo importante… ¿quizás mejor luego en casa tranquilamente?
  • Precisos, cuando nos envalentonamos para decir algo normalmente soltamos la retaíla de críticas que teníamos en la recámara, y cuando pides 10 cosas, no te hacen caso a ninguna.
  • Empáticos: ponte en las botas de la persona que tienes delante e imagínate como se puede llegar a sentir en toda esa conversación.
  • EJEMPLOS: no lo veo imprescindible pero sin duda ayuda comenzar con uno mismo antes de meternos en la vida de nadie más.

Recordemos:

  1. Criticar no funciona para nada.
  2. No debiéramos criticar si no estamos instruidos en las materias de las que hablamos.
  3. El ABC de la salud nos lo sabemos casi todos, como transitar ese camino «ya tal». 
  4. Si verdaderamente queremos generar cambio tratemos de ser asertivos.

#otemuevesocaducas